sábado, 1 de febrero de 2014

Museo Thyssen-Bornemisza App

La obra pictórica hay que verla al natural, es una de las cosas que enriquece la experiencia y que hace más viva la imagen representada. De este modo, en su superficie, podemos apreciar las irregularidades de la pintura, las trayectorias de las pinceladas o su ausencia, se adivina parte del proceso de la obra, dan ganas de tocar. En la pintura se habla mucho de superficie, de sus cualidades, de sus ventajas, de lo que la hace particular pero esta es intocable. Todos recordaremos al amigo o amiga que trabaja en la sala expositiva que nos avisa que debemos retroceder y es entonces cuando nos vemos forzados a convertir nuestros ojos en manos.

A pesar de la importancia de la obra vista al natural la imagen vista a través de un dispositivo o impresa mantiene la potencia de las formas, de lo representado. Quizá renunciamos a su tamaño original, a sus colores originales... pero hay algo del mensaje que se conserva y que nos permite degustarla. Cuando nos es imposible llegar a todos los museos la reproducción de las obras es nuestro mejor referente.

El museo Thyssen-Bornemisza presenta parte de su colección en una aplicación App, una selección de 143 obras de 131 maestros pintores. El recorrido va desde los primitivos italianos del Medievo tardío hasta los movimientos de vanguardia del siglo XX:  Rembrandt, Rubens, Holbein, Caravaggio, Degas, Monet, Picasso, Kandinsky, Rothko y Hopper, y muchos otros. La calidad de las imágenes, 8 mega pixels, nos permite aproximarnos a la obra de un modo extremo y nos desvela la magia ilusoria que surge gracias a la distancia entre nosotros y la pintura. Se revela la ilusión.

Ahora que no hay vigilante que nos recuerde que no podemos tocar la superficie de la obra resulta que la imagen es plana.



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